martes, 15 de noviembre de 2016

Control fitosanitario en semilleros

Existen normas legales que regulan la producción de plántulas y en las que se estipula que todo el material de semillero que se comercialice tiene que estar sano y libre, al menos por observación visual, de cualquier plaga o enfermedad que afecte su valor como planta de semillero.
El control fitosanitario dentro de los semilleros es importante debido a que la alta densidad de plántulas y las condiciones ambientales en el semillero (temperatura, humedad e iluminación), favorecen en muchos casos una elevada incidencia de fitopatógenos, principalmente de enfermedades.
La fitosanidad en los semilleros también es importante dada la trascendencia que tiene la distribución de las plántulas, realizada por las explotaciones que se dedican de forma intensiva a producirlas. Estas explotaciones pueden producir millones de plántulas para una misma campaña; por lo tanto, se corre el riesgo de dispersar o distribuir de forma masiva en un área agrícola a los agentes fitopatógenos o vectores de virus, organismos que pueden ocasionar problemas en el cultivo y/o establecerse en zonas que antes estaban libres de ellos. En definitiva, en el semillero deben establecerse unas estrictas normas de manejo para eliminar y evitar las posibles fuentes de inóculo. La sanidad del semillero hortícola compromete en primer lugar la productividad del mismo y posteriormente el adecuado desarrollo de los cultivos tras el trasplante.
¿Qué es un semillero?
SemilleroConvencionalmente se denominan semilleros a las pequeñas parcelas en donde se da la protección necesaria a las semillas para su germinación y el crecimiento inicial de las plantas antes de trasplantarse a su lugar definitivo. Actualmente existen empresas dedicadas exclusivamente a la producción de plántulas, garantizando su calidad genética y fitosanitaria. Muchas empresas también ofrecen servicios de asesoría técnica para la elección de variedades, además de darle un seguimiento al cultivo y realizar recomendaciones sobre su manejo. La siembra de la semilla puede realizarse directamente en el suelo, bandejas plásticas u otro material, diseñadas con un número determinado de celdas de acuerdo al tamaño de cepellón requerido.
Control fitosanitario
Establecer un programa de manejo fitosanitario en el semillero es la forma más eficaz de prevenir a las plagas y enfermedades que llegan a atacar a las plántulas en cada uno de sus estados de desarrollo. Todas las aplicaciones deberán realizarse de manera preventiva, evitando grandes infecciones que sean difíciles de curar. Por lo tanto, es indispensable conocer a los distintos patógenos que puedan afectar a las plantas. Los tratamientos fitosanitarios dentro de los semilleros se realizan de manera general para todos los cultivos que existan dentro de este, pero de ser necesario se aplicaran tratamientos específicos contra cierta plaga o enfermedad en ciertos cultivos. Algunas medidas de control fitosanitario son las siguientes:
Uso de semilla certificada. La semilla certificada garantiza cierta sanidad, por ello es recomendable su empleo. Es necesario siempre revisar la etiqueta de los envases para saber si es una semilla certificada por el organismo autorizado; para el caso de México es el SNICS. El uso de semilla con tolerancia o resistencia a alguna de las enfermedades que afectan al cultivo es de gran ayuda para la producción de plántula de buena calidad. Los tratamientos térmicos de la semilla también ayudan a eliminar fuentes inóculo. El tratamiento térmico a la semilla, por ejemplo en tomate, consiste en sumergirla durante 30 min en agua a 52 ºC, siempre y cuando no tenga tratamientos pre-germinativos.
Eliminación de residuos. Eliminar cualquier material de origen orgánico como las malezas, que puedan ser fuente de inóculo de patógenos. También es necesario retirar las plántulas que llegasen a ser dañadas por movimientos mecánicos dentro del semillero.
Uso de barreras. Emplear dobles puertas en las instalaciones de los semilleros ayuda a reducir la entrada de vectores de virus como la mosquita blanca o trips. También el uso de mallas anti-áfidos reduce la entrada de estos vectores. Se ha planteado de igual forma el uso de cultivos trampa en el área circundante a las instalaciones del semillero que eviten la llegada de estas plagas. El uso de bandas plásticas amarillas con feromonas y adherentes en la periferia del semillero ayuda a disminuir la entrada de plagas.
Tapete sanitizante. Es importante mantener el tapete sanitizante con sales cuaternarias o hipoclorito de sodio en la entrada de las instalaciones del semillero para evitar la entrada de fitopatógenos. Complementario a esta actividad es necesario contar con un desinfectante para las manos de los trabajadores, en muchos casos se utilizan guantes después de lavarse las manos. También de manera general se recomienda que los trabajadores cambien diario de ropa, además de tener un control restringido de personas a las instalaciones.
Sustratos desinfectados. Desinfestación de instalaciones y equipo. Antes de iniciar un ciclo de producción en el semillero es indispensable desinfestar las instalaciones y equipo utilizado. Entre las sustancias que se emplean para esto se encuentran las sales cuaternarias de amonio, yodo o cloro. Por otra parte, también se deben mantener limpias las instalaciones de almacenaje de agua y del sistema de riego.
Sustratos y charolas estériles. Al momento de adquirir un sustrato nuevo, se deben pedir las especificaciones sanitarias y de calidad de los sustratos al proveedor y realizar un diagnóstico fitosanitario. Muchos sustratos como la perlita, vermiculita u otros materiales inorgánicos obtenidos de procesos industriales mediante altas presiones y temperaturas no requieren ser desinfectados. Tampoco es necesario tratamientos a materiales compostados. Para la desinfección de sustrato en caso de reutilizarlo, una opción es utilizar metam sodio (33 % p/v de i.a.) a una dosis de 30 L/1000 m2. Para el caso de reutilizar  charolas la desinfestación se hace con sales cuaternarias de amonio, yodo o hipoclorito de sodio.
Aplicación de pesticidas. Se recomienda que para plagas se utilicen productos autorizados y registrados de acuerdo al estadío que se busca controlar. Para el caso de las enfermedades conviene aplicar productos fungicidas a base de cobre. También se pueden utilizar fungicidas como el Clorotalonil, Zineb, Azoxystrobin, Azufre, Fosetil aluminio, entre otros. Antes de trasplantar uno de los tratamientos consiste en sumergir las charola en un recipiente hasta la base del tallo de las plántulas en una solución que tenga por litro de agua de 1 a 1.5 ml de carbendazim + 2 ml de propamocarb + 1 a 1.5 g de estreptomicina + enraizador.
Control de riego y humedad relativa. Evitar riegos pesados y no emplear agua que no sea tratada o potabilizada. Así mismo, se debe procurar no tener fugas en las cintas de riego y canaletas que puedan propiciar las condiciones para el desarrollo de enfermedades, principalmente fúngicas. Mantener los niveles de humedad relativa entre 70 a 75 % para reducir la incidencia de enfermedades, además de promover una aireación mediante las ventilas de las instalaciones.
Manejo de la fertilización.  Es recomendable que en semillero se tenga una fuerte fertilización fosfórica para promover la formación de raíces y la resistencia a enfermedades. Es necesario aplicar cantidades reducidas de nitrógeno para evitar crecimientos incontrolados. La CE debe ser de 1 a 1.5 dS/m.
Aplicación de organismos entomopatógenos. La inoculación del sustrato con Bacillus subtilis o Trichoderma spp., ayuda a suprimir a los fitopatógenos que pudiesen llegar a existir en el sustrato o semilla. Otro hongo que ha mostrado buen control ante fitopatógenos, sobre todo contra Fusarium spp. es Gliocadium virens. Todos estos hongos son compatibles con las micorrizas inoculadas al sustrato.

viernes, 11 de noviembre de 2016

Cómo mejorar la sostenibilidad de los cultivos de regadío

Un estudio desarrollado por investigadores de la Universidad Politécnica de Madrid demuestra que la sustitución de los barbechos de otoño-invierno por cultivos que cubran el suelo favorece la eficiencia del uso del nitrógeno en el cultivo de maíz.
Los cultivos cubierta o intercalares –aquellos que se emplean para cubrir períodos de tiempo entre cultivos principales de una rotación– son un elemento de gran importancia para la sostenibilidad de los sistemas agrícolas, pero en España su uso aún es muy reducido entre los agricultores de regadío.
Un estudio desarrollado por investigadores de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Agronómica, Agroalimentaria y de Biosistemas de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) demuestra que el empleo de cultivos cubierta en el caso del maíz permite reciclar los nutrientes del suelo, disminuyendo el lavado de nitratos, que es un destacado contaminante de las aguas subterráneas y superficiales.
“Los cultivos cubierta o intercalares se introducen en la rotación de cultivos herbáceos o en las calles de los cultivos leñosos para mejorar la sostenibilidad del sistema. Reducen las pérdidas por lavado de nitratos, aumentan la materia orgánica y la capacidad de retención de agua del suelo o mejoran el control de la erosión”, explica Miguel Quemada, catedrático del departamento de Producción Agraria de la UPM.
En las zonas de regadío, en las que el riesgo de lavado de nutrientes, especialmente de nitrógeno, es mayor, el nitrato presente en el suelo es arrastrado por el agua de lluvia llegando a las aguas subterráneas y causando problemas de contaminación. Para evitarlo, se introducen los cultivos cubierta que retienen el nitrógeno y demás nutrientes en la biomasa del cultivo y los devuelve al suelo al descomponerse, quedando disponibles para el cultivo principal.
“Los cultivos cubierta o intercalares se introducen en la rotación de cultivos herbáceos o en las calles de los cultivos leñosos para mejorar la sostenibilidad del sistema”
No obstante, en algunas ocasiones, dependiendo del manejo que se haga del cultivo cubierta y de las características edafoclimáticas, los efectos sobre el rendimiento y la absorción del nitrógeno del cultivo principal pueden llegar a ser negativos. El trabajo permitió estudiar durante dos años el efecto de la cebada y la veza, los cultivos más utilizados para rotar en la siembra del maíz, frente al barbecho invernal.
Estudio con cebada y veza
Para ello emplearon un fertilizante marcado con 15N, un isótopo estable empleado en investigación agrícola que permite hacer un seguimiento del nitrógeno que se aplica en la fertilización. A partir de su comportamiento, evaluaron el efecto de los cultivos cubierta en el rendimiento, eficiencia en el uso del nitrógeno y la recuperación del fertilizante por parte del siguiente cultivo de maíz.
“Reducir la dosis de fertilizante nitrogenado hizo que hubiera menos nitrógeno disponible en el suelo, aumentando la eficiencia en el uso de nitrógeno del fertilizante hasta un 66,5% y controlando las pérdidas de este elemento al medio ambiente”, explica Quemada.
En cuanto al tipo de cultivo cubierta empleado y su relación con el grado de nitrógeno absorbido posteriormente por el maíz, el trabajo demostró que la absorción de este elemento era mayor tras el cultivo cubierta de veza y menor tras la cebada, que redujo el nitrógeno disponible en las capas más superficiales del suelo, aumentando el riesgo de competencia.
“La cebada cubre más rápidamente el suelo, mientras que la veza alcanza una mayor cobertura y un mayor contenido de nitrógeno en el momento de su terminación”, indica el investigador. “Por ello, el efecto acumulativo de la capacidad del suelo para aportar nitrógenos tras 7 años de cultivos cubierta es mayor en la veza que en la cebada”, añade.
Estos trabajos, que han sido publicados en el European Journal of Agronomy, PLoS ONE y Agriculture, Ecosystems and Environment, contribuyen a incrementar el conocimiento sobre el manejo de los cultivos cubierta. “De este modo, se favorece la introducción en las rotaciones de cultivos que realizan los agricultores y se obtienen beneficios ambientales y económicos al hacer que la producción sea más viable”, asegura Quemada.
FUENTE: Agriculturers.com

Los sustratos para la horticultura: El manejo del pH

 pH en los sustratos
Los cultivos suelen desarrollarse en un amplio rango de pH del sustrato sin aparentes desórdenes fisiológicos, siempre y cuando todos los nutrientes se suministren en sus formas químicas asimilables. No obstante, el crecimiento y desarrollo de las plantas se ven reducidos de manera significativa en condiciones de acidez o alcalinidad extremas.
La tasa de asimilación de nutrientes, capacidad de intercambio catiónico (CIC) y actividad biológica son las principales factores en donde el pH ejerce sus efectos.  Bajo condiciones  de cultivo intensivo, se recomienda mantener el pH del sustrato dentro de un intervalo reducido. Por ejemplo, para cultivos de hortalizas en hidroponía, el valor ideal de pH (solución del sustrato) se sitúa entre 5.5 y 6.8.
Afectaciones en la producción por el pH
Valores de pH menores a 5 en sustrato, en la producción de cultivos, puede ocasionar deficiencias de N, K, Ca, Mg y B. Por otro lado, valores de pH mayores a 6.5 puede disminuir la asimilación de P, Fe, Mn, B, Zn y Cu. También se pueden presentar casos fitotóxicos (pH menor a 5) como los óxidos metálicos (Fe, Mn, Cu, Zn, etc.), pues estos se hacen más solubles al bajar el pH.
En el contexto de sustratos orgánicos, el pH óptimo para este grupo suele moverse entre 5.2-6.3, ya que en este rango se favorece significativamente la actividad de los microorganismos benéficos para las plantas como las bacterias nitrificantes y hongos micorrízicos. Otra característica distintiva y muy probablemente favorable para la producción de cultivos en sustratos orgánicos, es que éstos poseen mayor capacidad tampón en un amplio intervalo de pH que los sustratos minerales.
La mejora del pH en los sustratos
Cuando un sustrato orgánico tiene un pH fuera del rango favorable mencionado, es necesario llevar a cabo un ajuste para que el cultivo en desarrollo no tenga afectaciones desde su inicio. Para el caso de sustrato ácidos (turba Sphagnump. ej.), se requiere de la adición de un material encalante (cal o dolomita) para provocar un incremento en el pH. Mientras que el pH alcalino de sustratos básicos (v. gr. Corteza de pino) puede reducirse mediante la adición de azufre. La cantidad de cal o azufre a añadir al sustrato depende del pH original, del pH final a alcanzar y de la capacidad de intercambio catiónico, siendo la necesidad de enmienda tanto mayor cuanto mayor es la capacidad de cambio del material.
El pH alcalino de algunos sustratos minerales inertes (lana de roca, perlita, etc.) puede ser neutralizado por la solución nutritiva, ya que el poder tampón de estos es prácticamente nulo.
La importancia de analizar los sustratos
El manejo del pH tanto en sustratos inorgánicos como orgánicos es fundamental para un adecuado desarrollo de los cultivos y para poder lograr altos rendimientos en estos sistemas de cultivo, que como se sabe hoy en día suelen ser grandes herramientas de la horticultura protegida. Tan sólo de esta característica desprenden un sin número de procesos que pueden favorecer o impedir un adecuado desarrollo de los cultivos, por esta razón el análisis químico del sustrato a utilizar (previo a la plantación) es indispensable para poder regularlo si es necesario y comenzar la producción sin restricciones algunas. Pero también es ideal analizar el sustrato en los ciclos siguientes de reutilización del sustrato, pues sus características físicas y químicas sufrirán variaciones.

jueves, 15 de septiembre de 2016

INVESTIGACIÓN IDENTIFICA HONGOS INSECTICIDAS QUE COLONIZAN LAS RAÍCES

El control biológico de insectos plaga en el suelo está cada vez más cercano. En Wageningen UR, universidad holandesa con un centro de investigación y capacitación agrícola, descubrió la manera de hacer que estos hongos insecticidas sean efectivos en contra de otras plagas de insectos que habitan el suelo.
Trichoderma microorganismo hongo
En la actualidad es raro utilizar los hongos insecticidas, también llamados hongos entomopatógenos, para combatir a los insectos plaga que habitan el suelo. Hay dos razones principales para ésto: es difícil introducir los hongos al suelo y los hongos no sobreviven a largo plazo sin los insectos plaga.
Nuevas variedades de hongos
Algunos hongos han desarrollado formas de sobrevivir sin plagas de insectos. Permanecen sobre, dentro o cerca de las raíces de las plantas donde se alimentan los insectos, esto los protege en contra de otros organismos y les permite alimentarse de las substancias de las plantas.
Wageningen UR utilizó este principio para encontrar nuevas variedades de hongos que puedan ser utilizadas para combatir a los insectos plaga en cultivos comerciales. Los científicos extrajeron 80 plantas con sus bolas radiculares, de praderas con manejo extensivo en Suiza. En las praderas cercanas bajo manejo intensivo, las larvas de gusano blanco (Melolontha) y las gallinas ciegas ocasionaron daños graves, mientras que las raíces de las praderas con manejo extensivo no parecieron verse afectadas.
Aislamiento e identificación de los hongos
Los científicos aislaron los hongos de las raíces y probaron su efectividad en contra de las larvas de gallinas ciegas y de los zancudos.
Científicos de “Zürcher Hochschule für Angewandte Wissenschaft” (ZHAW, la Universidad de Zúrich para las Ciencias Aplicadas) identificaron los hongos hasta el nivel de especie.
Los resultados son prometedores. Cinco de los aislados mataron más del 90%de las gallinas ciegas y seis aislados mataron el 100% de las larvas de zancudo (las cuales son muy comunes en los pastizales).
Estos hallazgos ofrecen esperanzas de éxito en el combate de otras plagas que habitan en el suelo como las gallinas ciegas y las larvas de zancudos, que son difíciles de combatir y para las cuales hay muy pocos agentes biológicos disponibles.
Si se encuentra un hongo efectivo en contra de las gallinas ciegas y/o las larvas de zancudo, con toda probabilidad también podrán servir para combatir otras plagas del suelo, como los distintos tipos de picudos.
Efectividad en contra de otras plagas del suelo
El éxito de los cinco aislados nos lleva hacia los siguientes pasos: correr pruebas con estos aislados fúngicos para determinar su capacidad de colonizar las raíces y evaluar su eficacia en contra de otras plagas edáficas.
Los aislados más efectivos están siendo probados actualmente para combatir a la mosca de la col.
Finalmente, la investigación debe llevarnos a encontrar un producto viable con hongos que sobrevivan en el ambiente radicular de las plantas. Todavía no lo logramos.
Todavía no sabemos lo que ocurrirá con las plantas colonizadas por los hongos: ¿se entorpecerá el crecimiento de esas plantas si los hongos llegan a consumir cantidades considerables de su energía?
Otra pregunta que requiere respuesta es el grado de protección que ofrecen los hongos a las plantas al habitar en su interior, en lugar de en el exterior.
Asimismo, es preciso resolver el problema de cómo procesar los hongos para transformarlos en productos que puedan aplicarse de manera práctica.
El recubrimiento de las semillas es una opción para integrar el hongo a las plantas jóvenes.
FUENTE Agriculturers.com 15/09/2016

sábado, 3 de septiembre de 2016

LOS PELIGROS DEL USO DE LAS COMPOSTAS ORGÁNICAS

En la actualidad hablar de “practicas responsables de agricultura” carece de sentido si no se analizan correctamente los escenarios que permiten otorgar un verdadero valor a la responsabilidad productiva, consciente de favorecer el sistema suelo-agua-planta-ambiente de una forma natural con un adecuado balance biológico, tomando en cuenta la sanidad real de los suelos de cultivo para la protección y bienestar de las plantas, así como de los seres humanos y animales que dependen de este poderoso pero frágil ecosistema.
compost
El compostaje es un proceso importante de la gestión de residuos, que puede ser utilizado para el tratamiento de una variedad de desechos orgánicos, urbanos y lodos de plantas depuradoras entre otros diversos. Esto a través de un proceso de auto calentamiento natural, que implica la degradación biológica de la materia orgánica en condiciones aerobias. Sin embargo, estos procedimientos producen la liberación de bioaerosoles los cuales transportan microorganismos y sustancias nocivas al medio ambiente, lo que representa un potencial riesgo para la salud mundial.
El uso de compostas orgánicas como biofertilizantes tiene un alto riesgo biológico, químico y ecológico inherente, ya que en ellas se han identificado concentraciones muy importantes de metales pesados, así como una gran cantidad de toxinas derivadas del metabolismo microbiano, además de una significativa presencia de agentes patógenos para el ser humano y para las plantas en general.
Está comprobado que los procesos de elaboración de las compostas orgánicas pueden dar lugar a la emisión de bioaerosoles, conteniendo una alta cantidad de hongos y bacterias con concentraciones promedio de 104 -107 ufc/ m-3.
Recientes investigaciones sobre valoración del riesgo, han demostrado que la elaboración de compostas orgánicas incrementan seriamente los índices de contaminación biológica del aire, principalmente por la diseminación de bacterias y hongos. Además, se ha establecido una correlación entre la exposición de los bioaerosoles generados por el composteo y la aparición de casos de gastroenteritis, fiebre, problemas respiratorios, infecciones en la piel e irritación de ojos entre otros problemas de salud, tanto en zonas rurales como urbanas.
La principal causa de lo anteriormente expuesto se debe a que las compostas contienen principalmente desechos orgánicos que sirven de sustrato para el crecimiento de diversos tipos de hongos. Algunos de éstos hongos tienen la capacidad de sintetizar micotoxinas que provocan serias afectaciones en la salud humana y animal; estas afectaciones pueden ser de tipo agudo o crónico, ocasionando supresión del sistema inmunológico y fallas orgánicas en los sistemas vitales del ser humano y animales, siendo las principales micotoxinas presentes en las compostas orgánicas la zearalenona, ocratoxina A y toxina T-2.
Las micotoxinas constituyen un grupo de metabolitos de alta toxicidad producidos por diversas especies de hongos y pueden contaminar los alimentos. Estos metabolitos ejercen su efecto principalmente por ingestión y provocan en el hombre y en los animales disturbios en la salud denominados micotoxicosis.
La exposición a las micotoxinas, así como a otros metabolitos volátiles sintetizados por muchos hongos que se desarrollan en las compostas orgánicas, han sido asociados con carcinoma hepatocelular y otras afectaciones en el hígado, por mencionar algunas.
Las micotoxinas constituyen un problema a nivel mundial por su alta incidencia y niveles de ocurrencia en los alimentos para humanos y animales, siendo las compostas orgánicas las que brindan las excelentes condiciones de colonización de los sustratos por hongos micotoxigénicos así como para la síntesis de toxinas.
Diversos hongos pueden desarrollarse durante la producción y aplicación de las compostas, entre ellos el Aspergillus ochraceus tiende a ser frecuentemente identificado. Este hongo sintetiza y libera una neurotoxina llamada ocratoxina, la cual tiene una gran estabilidad estructural mostrando una fuerte resistencia a los tratamientos térmicos durante la elaboración de las compostas, teniendo efectos nefrotóxicos, inmunosupresores, carcinogénicos y teratogénicos.
La toxina T-2 es un tipo de micotoxinas sintetizada por algunas especies de Fusarium. Dicha toxina es fácilmente absorbida por la piel y mucosas, y una vez que ingresa al organismo es metabolizada hasta formar la toxina HT-2, la cual produce la inhibición de la síntesis proteica, por lo que tiene un efecto citotóxico.
La zearalenona, también conocida como F-2 o ZEN, es una micotoxina producida por diversas especies del género Fusarium, principalmente por Fusarium graminearum y Fusarium culmorum, hongos capaces de adaptarse a diferentes condiciones de crecimiento. Se trata de una importante toxina que causa intoxicación severa en animales. Es una lactona del ácido 6-[10-hidroxi-6-oxo-trans-1-undecenil]-B-resorcíclico, clasificada de acuerdo con su origen biosintético, como un nonacétido dentro del grupo de los policétidos de las micotoxinas.
La zearalenona es rápidamente absorbida en el organismo, posteriormente metabolizada a través de reacciones de hidroxilación, dando lugar al α-zearalenol y al β-zearalenol. Estos compuestos presentan actividad estrogénica mediante mecanismos de competitividad con los estrógenos, activando y desactivando sus rutas metabólicas, lo cual induce hiperestrogenismo. Este hiperestrogenismo tiene una serie de consecuencias como el aumento del útero, hipertrofia de la vagina, vulvovaginitis, mamitis, desarrollo precoz de mamas, trastornos del ciclo menstrual, cambios patológicos en los ovarios, falsos embarazos, abortos y esterilidad; hipertrofia de glándulas accesorias y desarrollo de características secundarias femeninas en los machos. Además, induce afectaciones en diversos órganos, pero principalmente en el hígado con subsecuente progresión de hepatocarcinoma.
La zearalenona es sintetizada a partir de moléculas la glucosa, bajo condiciones de más de 30% de humedad y temperaturas superiores a los 25 °C. Por lo general, estas condiciones físico-químicas están presentes durante la elaboración de las compostas orgánicas, por lo que sirven de matriz para la síntesis de estas micotoxinas.
Es por ello que el productor agroecológico hoy más que nunca tiene la responsabilidad de tomar decisiones que favorezcan realmente las prácticas responsables de la agricultura global, con el objetivo de evitar el deterioro y contaminación de los suelos de cultivo mediante el uso de soluciones y materiales incompatibles con la naturaleza de las plantas, de los animales y de los seres humanos.
Instituto de Investigacion Lightbourn AC

jueves, 1 de septiembre de 2016

LA IMPORTANCIA DE LAS BACTERIAS SOLUBILIZADORAS DE FÓSFORO EN AGRICULTURA

Los microorganismos juegan un importante papel en procesos que afectan la transformación del fósforo en el suelo y su disponibilidad para las plantas. En particular, pueden solubilizar y mineralizar formas de fósforo orgánicas e inorgánicas a través de mecanismos, como la liberación de ácidos orgánicos y de enzimas hidrolíticas que incrementan la movilización y disponibilidad de este elemento para la nutrición de las plantas.
a mayoría de los suelos se encuentran deficientes de fósforo. Además, el uso permanente de fertilizantes químicos representa un costo significativo para la agricultura en el mundo.
El uso de microorganismos como inoculantes para movilizar fuentes de fósforo pobremente disponibles en el suelo, constituye una alternativa para reducir la contaminación ambiental y mejorar la productividad de los cultivos.
Los biofertilizantes o abonos biológicos están basados en microorganismos que promueven y benefician la nutrición y el crecimiento de las plantas. Se trata de microorganismos del suelo, generalmente hongos y bacterias, que se asocian de manera natural a las raíces de las plantas de una forma más o menos íntima. Estos microorganismos pueden facilitar de manera directa o indirecta, la disponibilidad de determinados nutrientes tales como: el nitrógeno, el fósforo y el agua, además de producir sustancias denominadas fitohormonas promotoras del crecimiento vegetal.
Algunos de estos microorganismos se pueden combinar resultando en efectos sinérgicos cuando seaplican de manera conjunta. El uso de biofertilizantes origina procesos rápidos, consumen poca energía y no contaminan el medio ambiente. Su uso representa una importante alternativa para limitar el uso de abonos químicos, menos rentables económicamente, a la vez que reduce su negativo impacto ambiental y mejora la productividad de los cultivos. A su vez, los biofertilizantes pueden ser de gran utilidad en la recuperación de los terrenos marginales para su aprovechamiento agrícola y forestal.
La mayoría de los suelos están deficientes de fósforo y la disponibilidad de este elemento para las plantas es escasa, por lo que se requiere la aplicación de fertilizantes para mantener los altos niveles de productividad.
La necesidad de búsquedas alternativas que ayuden a minimizar el efecto adverso de los mismos al medio ambiente y la disponibilidad cada vez mayor del fósforo para las plantas es de gran interés hoy en día para la agricultura; por ello, el uso de microorganismos que solubilicen fósforo a través de diferentes mecanismos y su inoculación en altas concentraciones con relación a las que normalmente se encuentran en el suelo constituye una ventaja para su uso como biofertilizantes mejorando las condiciones de crecimiento en las plantas.
Inoculantes microbianos. Mecanismos
Muchos de los microorganismos del suelo tienen la habilidad de estimular el crecimiento de las plantas. Con la intención de disminuir los fertilizantes químicos, los microorganismos con efecto benéfico sobre las plantas tienen un potencial considerable como biofertilizantes y como agentes de biocontrol. Pueden distinguirse tres grandes grupos: fijadores de nitrógeno; hongos micorrízicos y promotores del crecimiento vegetal, entre los que encontramos bacterias y hongos. A las bacterias se les conoce como rizobacterias promotoras del crecimiento vegetal (PGPR). Esta designación se refiere a bacterias de vida libre que se localizan muy cerca o adentro de las raíces de las plantas y que tienen un efecto benéfico sobre el crecimiento de las mismas. Estas bacterias se las han encontrado en asociación con las raíces de numerosas especies de plantas, incluso han sido también reportadas en ambientes marinos (manglares).
Entre las características más distintivas que definen a las PGPR figuran las siguientes:
• no requieran de la invasión interna de tejidos en plantas, como ocurre en hongos micorrízicos con la formación de arbúsculos o nódulos en el caso de Rhizobium
• es importante que tengan una elevada densidad poblacional en la rizósfera después de su inoculación, ya que una población que declina rápidamente tiene una baja capacidad competitiva con la microflora nativa del suelo.
• deben presentar una capacidad de colonización efectiva en la superficie de la raíz y, como consecuencia, influir positivamente en el crecimiento de la planta.
• que no produzcan ningún daño en el hombre.
El crecimiento de las plantas puede ser, en parte, producto de la habilidad de las rizobacterias para ayudar a su continuo desarrollo, a través de diferentes mecanismos. Entre los principales mecanismos podemos citar: la fijación biológica de nitrógeno, la solubilización de fósforo, la producción de quelantes de hierro, la producción de fitohormonas que disparan respuestas y reacciones claves en el crecimiento de las plantas, así como la estimulación de este crecimiento indirectamente por la síntesis de la enzima ACC deiaminasa y la inhibición del crecimiento de microorganismos fitopatógenos a través de sustancias que son exudadas al suelo como por ejemplo: antibióticos, sideróforos y enzimas con actividad lítica sobre la pared de muchos hongos y bacterias.
Dentro de los microorganismos promotores del crecimiento de las plantas podemos encontrar cepas de diferentes géneros como, Pseudomonas, Azospirillum, Bacillus, Enterobacter, Rhizobium, Burkholderia y Erwinia entre otros.
Peculiaridades de los inoculantes microbianos
Las bacterias promotoras del crecimiento constituyen una alternativa interesante para favorecer la nutrición mineral de las plantas, incrementar la productividad de los cultivos, y a su vez son más fáciles de modificar por técnicas de biología molecular que un organismo altamente complejo.
Aunque los prospectos para desarrollar inoculantes microbianos que mejoren la movilización del fósforo del suelo han sido propuestos desde hace varias décadas, es evidente que la propuesta es altamente problemática. De hecho, es argumentable que las oportunidades de éxito pueden ser mejoradas con un mayor conocimiento de los procesos y los organismos claves involucrados. Sin embargo, la complejidad de la interacción entre los microorganismos y las plantas en el suelo parece ser el mayor obstáculo. En este sentido, la manipulación genética de los microorganismos y las plantas pudiera incrementar la capacidad de movilizar fuentes de fósforo pobremente disponibles.
En cada caso, es necesario un mayor conocimiento de las características propias de los microorganismos para entonces diseñar métodos para introducir inoculantes como componentes persistentes de la microflora del suelo. Es de destacar la gran ventaja que ofrecen los microorganismos “multifunción”: microorganismos conocidos por sus cualidades beneficiosas para las plantas, a los que se puede transferir mediante manipulación genética la capacidad para nuevos caracteres de interés, con vistas a reunir en una misma cepa, varios factores que promueven el crecimiento vegetal.
Fósforo: elemento esencial para la vida
El fósforo es uno de los elementos químicos esenciales para la vida. Forma parte de los ácidos nucleicos (ADN y ARN), del ATP y de otras moléculas que tienen el ion fosfato y que almacenan la energía química, forma parte además de los fosfolípidos que integran y dan flexibilidad a las membranas celulares, y de los huesos y dientes de los animales. Está en pequeñas cantidades en las plantas, en proporciones de un 0,2 %, aproximadamente y en los animales hasta el 1 % de su masa puede ser fósforo.
Su reserva fundamental en la naturaleza es la corteza terrestre. En general, los suelos agrícolas contienen buenas reservas de fósforo como consecuencia de la aplicación regular de fertilizantes, pero su disponibilidad para la planta es escasa debido a los procesos químicos que “fijan” el fósforo soluble de los fertilizantes en formas insolubles no aptas para la nutrición vegetal, por ejemplo la formación de fosfatos de calcio en suelos alcalinos y los fosfatos de hierro y aluminio en suelos ácidos.
El fósforo se encuentra en los suelos tanto en formas orgánicas como inorgánicas. Entre el 50 y el 80 % del fósforo orgánico lo constituye el ácido fítico. Las plantas absorben el fósforo casi exclusivamente en la forma soluble, representadas por aniones fosfatos. Las concentraciones de estos aniones en solución se encuentran alrededor de 1 y 10 μM en equilibrio con la fase sólida del suelo. De esta manera, el fósforo inorgánico disuelto satisface la demanda de los cultivos por unas pocas horas durante el período de crecimiento, considerando que estas cantidades son extremadamente pequeñas en comparación con las necesarias para los procesos biológicos asociados al crecimiento óptimo de las plantas.
Importancia de la solubilización de fósforo en los biofertilizantes
Los microorganismos solubilizadores de fósforo constituyen hasta un 40 % de la población de bacterias del suelo y una porción significativa de ellos son aislados de la rizosfera.
Numerosos estudios han demostrado que la respuesta de las plantas a una inoculación microbial en muchos casos ha sido atribuida a mejorar la adquisición de fósforo por las mismas. Esto ha generado un rango de microorganismos con un amplio potencial para incrementar la disponibilidad de fósforo, los cuales han sido identificados y caracterizados. Dentro de estos aislamientos encontramos hongos como Aspergillus niger y bacterias como es el caso de Bacillus sp. y Pseudomonas sp.
Un ejemplo en este sentido lo constituye la co-inoculación de Pseudomonas striada y Bacillus polymyxa, con microorganismos fijadores de nitrógeno como es el caso de Azospirillum brasilense; este experimento dio lugar a la acumulación óptima de nitrógeno y fósforo necesaria para el crecimiento de las plantas estudiadas, cuando la inoculación se realizó con los microorganismos por separado se mostró un resultado completamente diferente.
Los microorganismos pueden además relacionarse entre sí, dando lugar, en muchos casos a interacciones sinérgicas que favorecen el crecimiento de la planta.
Un ejemplo de este sinergismo lo constituye la interacción entre las micorrizas: simbiosis formada por ciertos hongos del suelo y la raíz y los microorganismos solubilizadores de fósforo. Las micorrizas poseen estructuras típicas de intercambio nutricional dentro de la raíz y una abundante red de micelio fuera de ésta, que le permite a la raíz explorar de forma más extensa el suelo y aprovechar mejor los elementos de poca movilidad como el fósforo.
Los microorganismos solubilizadores de fósforo juegan un importante papel en la adquisición de fósforo por parte de las plantas. Este nutriente es considerado uno de los más limitados en nuestra agricultura y de gran importancia para la nutrición vegetal.
La ingeniería genética ofrece la posibilidad de aislar y caracterizar genes nuevos relacionados con la solubilización de fósforo mineral u orgánico, y su manipulación constituye una vía para incorporar a bacterias promotoras del crecimiento vegetal esta capacidad y así mejorar la disponibilidad de fósforo a las plantas. La posibilidad de obtener biofertilizantes basados en estos microorganismos lograría un efecto positivo en las plantas y un impacto ecológico beneficioso al medio ambiente.
FUENTE : Agriculturers.com 01/09/2016

miércoles, 31 de agosto de 2016

EVITA LA DEFICIENCIA DE CALCIO



Todas las plantas necesitan calcio para crecer. El calcio desempeña un papel crítico en el crecimiento vegetal al fortalecer las paredes celulares, haciendo más difícil que los patógenos invadan las plantas. El calcio también contribuye al crecimiento de tallos más fuertes.
Bitter pit o carencia de calcio en manzana
Bitter pit o carencia de calcio en manzana
Las plantas pueden experimentar una serie de problemas si no tienen suficiente calcio. La deficiencia de calcio también puede manifestarse en forma de clorosis, necrosis o anormalidades en las puntas y orillas de las hojas jóvenes, así como bulbos y frutos deformes. Una vez fijo dentro de la planta, el calcio se vuelve inmóvil y no se moviliza en las plantas. El tejido vegetal más viejo no puede ceder su suministro de calcio a los brotes de crecimiento más jóvenes y por lo tanto, los síntomas aparecen con más frecuencia en los brotes de crecimiento.
En el medio de crecimiento, el calcio también contribuye a regular la capacidad del medio. Tener un pH alto en el medio de cultivo no significa necesariamente que haya suficiente calcio. Algunos cultivos que presentan deficiencias de calcio incluyen la col ornamental y la col rizada, los tomates y las nochebuenas.
Factores que afectan la absorción
En la col y la col rizada, la deficiencia de calcio se relaciona con mala transpiración bajo condiciones de verano calientes y húmedas.
Puede haber calcio en el medio de cultivo, sin embargo no hay traslocación desde las raíces hacia las partes superiores de las plantas, dando como resultado quemaduras en los bordes de las hojas. Las aplicaciones foliares de nitrato de calcio como fertilizante (15.5-0-0, ó 15-0-15) a dosis recomendadas por su asesor técnico reducen en gran medida la incidencia de quemaduras en las orillas de las hojas.
Las aspersiones con calcio deben realizarse una vez por semana, cuando las condiciones favorezcan la deficiencia, hasta que el clima se vuelva más frío y menos húmedo.
Programar las aplicaciones durante la mañana o por la tarde, ayudará a evitar problemas de fitotoxicidad por las aspersiones.
Deficiencia vs. enfermedad
Con frecuencia se confunde la pudrición apical en los tomates con una enfermedad, sin embargo la deficiencia de calcio es la causa principal. Los síntomas empiezan como áreas hundidas en descomposición, en la zona apical de los frutos. La pudrición apical primero aparece en los frutos que están más alejados del tallo. Las plantas son especialmente susceptibles cuando son expuestas a periodos súbitos de sequía y alto contenido de sales solubles. La disponibilidad del calcio para el fruto del tomate disminuye cuando el contenido total de sales en el medio de cultivo o en la solución hidropónica aumenta.
Las fluctuaciones en la humedad del medio de cultivo deberán ser evitadas, en especial durante el desarrollo de los frutos. Tomen las medidas necesarias para mejorar la transpiración al disminuir la humedad y aumentar el movimiento del aire. Realicen aspersiones foliares semanales de nitrato de calcio junto con el surfactante. Una aspersión foliar con cloruro de calcio dihidratado junto con el surfactante podría ser substituido por la aspersión de nitrato de calcio.
FUENTE Agiculturers.com 31/08/2013